
Corpus Christi:
un Tesoro con múltiple resplandor
Introducción:
En la vida cristiana hay muchos tesoros escondidos que,
gracias a la fe, podemos descubrir.
- Jesús nos dio el Tesoro:
En una sala grande, preparada por los discípulos, les dio su
Cuerpo y su Sangre. En el silencio de esa cena, con pocos rodeándolo y muy
pobremente enterados de lo que pasaba, Jesús quiso quedarse para siempre con
nosotros: ese es su gran Regalo, su Tesoro, para cada uno de nosotros.
Nos dejó la Sangre que nos purifica (Cf. Hbr 9,11ss), nos
dejó su Cuerpo que nos fortalece (Prefacio de la Santísima Eucaristía I), nos
dejó su presencia que nos enciende en su amor. Cuando quiso pensar el regalo
más grande para dejarnos, después de darnos todo, incluso a su Madre, se quedó
Él en persona.
- Múltiple resplandor, distintos nombres:
Por esto sólo, el valor de la Eucaristía es infinito: “La
riqueza inagotable de este sacramento se expresa mediante los distintos nombres
que se le da. Cada uno de estos nombres evoca alguno de sus aspectos” (CATIC
1328):
- “Eucaristía porque es acción de gracias a Dios” (CATIC 1328): proclama la gloria de Dios y le agradece.
- Banquete del Señor: Él se hace Pan de los hombres para alimentarnos en nuestro camino.
- “Fracción del pan porque este rito, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia (cf Mt 14,19; 15,36; Mc 8,6.19)” (CATIC 1329): se significa la unidad que hay entre todos los que se alimentan de Cristo.
- Asamblea eucarística; Santa y divina Liturgia: Se realiza el culto más perfecto a Dios y la santificación de los hombres.
- Memorial de la pasión y de la resurrección del Señor; Santo Sacrificio: hace actual, tanto la pasión, muerte y resurrección del Señor.
- Comunión: Él quiere unirnos a Él, mediante este sacramento de amor.
- Santa Misa: porque termina con el envío de eucaristizar la vida propia y de los demás.
- Aprovechar este Tesoro:
De diverso modo estamos llamados a aprovechar este inmenso
Regalo que Dios nos dio y nos da. Los Santos tienen muchas muestras de gran fe
y amor al Santísimo. A modo de ejemplo, Santo Tomás de Aquino fue encargado de
hacer el Oficio litúrgico para el día del Corpus. Pero además, Él
personalmente, tenía gran devoción al Santísimo Sacramento. Por ejemplo, cuando
escribió la parte de la Suma dedicada a la Eucaristía, pasaba más tiempo que el
acostumbrado delante del sagrario. Además, a veces tenía dos Misas por día y
solía levantarse antes que sus Hermanos para visitar al Señor.
A nosotros nos toca ver cómo, según nuestras circunstancias,
podemos manifestar nuestra fe en esta presencia tan conmovedora, de un Dios
infinito que se ha hecho Pan para estar cerca de nosotros.
Conclusión:
Le pedimos a nuestra santísima Madre nos conceda una fe
coherente que pueda descubrir, desenterrar y disfrutar del Tesoro que nos
espera en la Eucaristía.