Ritos complementarios
Introducción:
“El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que
brotará hasta la Vida eterna” dijo Nuestro Señor a la samarita (Jn 4,14). Esa
agua simboliza el don del Espíritu Santo que, recibido en el bautismo produce
fruto en nuestra vida.
Dichos frutos representados en el rito bautismal por
diversos gestos litúrgicos muy importantes.
1.
Unciones:
Así como Samuel ungió a David para que sea rey de Israel,
tanto antes como después del agua bautismal, se recibe una unción con aceite
bendito, primero el óleo de los catecúmenos, luego el santo crisma. El primero
simboliza la fortaleza que Dios nos da con su gracia para poder ser buenos
cristianos. “La unción con el santo crisma, óleo perfumado y consagrado por el
obispo, significa el don del Espíritu Santo al nuevo bautizado. Ha llegado a
ser un cristiano, es decir, "ungido" por el Espíritu Santo,
incorporado a Cristo, que es ungido Sacerdote, profeta y rey. Literalmente
ungido significa “persona consagrada" y en este caso es a Dios”
(catholic.net).
“Los bautizados vienen a ser "piedras vivas" para
"edificación de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo" (1
P 2,5). Por el Bautismo participan del sacerdocio de Cristo, de su misión
profética y real, son "linaje elegido, sacerdocio real, nación santa,
pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de aquel que os ha llamado de las
tinieblas a su admirable luz" (1 P 2,9). El Bautismo hace
participar en el sacerdocio común de los fieles” (CATIC 1268).
2.
Vestidura
blanca:
También puede colocarse una vestidura de color blanco.
“simboliza que el bautizado se ha "revestido de Cristo" (Ga. 3,27);
que ha resucitado con Cristo a la vida de la gracia” (catholic.net).
Es importante aprender a cuidar esta vestidura interior, no
dejarla manchar por el pecado, por los vicios. El bautismo, ya desde su
celebración nos enseña la importancia de la lucha contra el mal en el propio
corazón. Implícitamente también nos recuerda la necesidad de otro sacramento
importante, la Confesión, cuando el pecado haya manchado nuestra alma. Estar
revestidos de Cristo implica el esfuerzo en vivir como Él.
3.
Éfeta
y cirio:
Dos gestos más, muy relacionados entre sí, son el éfeta y el
cirio encendido. Con el primero se signan, con la señal de la cruz, los labios
y oídos de los recién bautizados, pidiendo a Dios que pronto puedan escuchar y
transmitir la fe que recibieron.
Justamente esta fe es simbolizada con la luz que irradia el
cirio pascual. Los padrinos reciben esta luz con una vela, puesto que tienen la
gran misión de ayudar en la educación en la fe de sus ahijados. Por esto, ellos
mismos tienen que ser los primeros practicantes de la fe, ya que nadie da lo
que no tiene.
“El cirio que se enciende en el "cirio pascual",
significa que Cristo ha iluminado al neófito. En Cristo, los bautizados son: la luz del mundo” (catholic.net). Cristo
abre nuestros ojos interiores para que podamos percibir la acción de Dios en
nuestra vida y transmitirla a los demás.
Como nos decía San Pablo: “Antes, ustedes eran tinieblas,
pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, el
fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que
agrada al Señor, y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al
contrario, pónganlas en evidencia” (Ef 5,8-11).
Conclusión:
Le pedimos a nuestra Madre nos ayude a ser coherentes con
todo el don y misterio que hemos recibido en nuestro bautismo viviendo de cara
a Dios y siendo luz para los demás.