Homilía para la Vigilia Pascual

Historia de la salvación


Introducción:
Dios, a lo largo de toda la Sagrada Escritura ha ido revelando su obra de amor a favor de nosotros. Por esto, la liturgia de la Vigilia Pascual nos presenta diversos textos en los cuales podemos conocer lo que Dios ha hecho por nosotros. El fin y culmen de todas las obras divinas, Dios la realizó al enviarnos a su Hijo Jesucristo.

1.       Sus obras en el Antiguo Testamento:
Dios, al crear, se convierte en el principio de todo bien. “La tierra está llena del amor del Señor” (Ant del Salmo). Por eso le pedimos: “Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en Ti” (Sal 32/33,22).
Dios se acerca al hombre y dialoga con nosotros. Nos habla y espera una respuesta, como le sucedió a Abraham (Cf. Gn 22).
Nos ilumina con su Palabra. Nos dice: “camina hacia el resplandor atraído por su luz” (Bar 4,2). El salmo nos recuerda que: “Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos” (Sal 18/19,9).
Su voluntad es salvarnos, como antaño lo hizo con el pueblo de Israel, de la esclavitud de Egipto. A nosotros quiere salvarnos del pecado, verdadero mal del hombre.
Nos ama más que el mejor de los esposos: “con gran ternura te uniré conmigo… mi amor no se apartará de ti” nos recuerda el profeta Isaías (Cf. Is 54,5-14).
Más adelante, el mismo profeta anunciaba una alianza eterna, que nos dará la vida en abundancia, la vida de la gracia que llena nuestra existencia de alegría y la transforma (Cf. Is 55,1-11).
El Señor transforma nuestra vida: “Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne” (Ez 36,25-26)

2.      “Todo se ha cumplido” en Cristo:
El culmen de esta obra de salvación es Cristo. Por este motivo, en esta gloriosa noche de Resurrección, la Iglesia alaba al Padre: “Dios nuestro, que creaste al hombre de manera admirable y más admirablemente aún lo redimiste” (Oración de la primera lectura, Vigilia Pascual), cumpliendo las antiguas promesas mediante el misterio pascual (Cf. Oración de la segunda lectura, Vigilia Pascual).
Todo lo significado en el Antiguo Testamento lo realiza en nuestras vidas gracias a los sacramentos que nos introducen en el misterio de Cristo: “Lo que hiciste a favor de tu pueblo elegido librándolo de la persecución del faraón, lo realizas por medio del agua del bautismo para la salvación de las naciones” (Oración de la tercera lectura, Vigilia Pascual).

3.      Su obra en nosotros:
Finalmente, esta grandiosa obra de amor divino tiene que ver con cada uno de nosotros: “Yo sé que ustedes buscan a Jesús” (Mt 28,5) se nos dice hoy también a nosotros…
Pero si lo buscamos es para dejarnos transformar por Él: “Así también ustedes considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús” (Rm 6,11).
Celebrar la Pascua implica tratar de vivirla. Significa que la fe nos mueve a dejar lo que ofende a Dios, luchar contra nuestros pecados, para imitar las virtudes de su Sagrado Corazón.

Conclusión:
Esta noche santa, le pedimos a Dios: “Concédenos comprender tu misericordia” (Oración de la séptima lectura, Vigilia Pascual). Misericordia que hace de nosotros verdaderos hijos suyos, gracias al perdón, gracias a la conversión, gracias a la imitación.