Camina en mi presencia IV

Consecuencias

Ante la realidad tan contundente de la presencia divina en nuestra vida, la fe nos lleva a acogerla, agradecerla, gozar de ella incluso… En fin, debemos reaccionar ante ese Dios que siempre está presente y cercano a nosotros. En los mismos salmos encontramos también lo que provoca en nosotros esta divina presencia, sobre todo, en forma de súplica, de firme confianza y de agradecida alabanza.

En cuanto a la súplica, la fe en el Dios salvador nos lleva a buscar en Él nuestro socorro, invocando su Nombre, esperando su intervención: “Yo, en cambio, invoco a mi Dios, y el Señor me salvará.”[1]

El corazón confiado se apoya en el Dios Altísimo ante todo temor,[2] vive bajo su amparo[3] y por eso está seguro ante las malas noticias.[4]

Finalmente, el amor de Dios nos provoca gratitud y alabanza. El creyente que ha experimentado la bondad de Dios, que ve su vida como un árbol frondoso que crece, no pueda más que agradecer y proclamar la misericordia divina a los demás,[5] cantar la gloria de Dios de día y de noche,[6] ofrecerle a Dios un sacrificio de adoración[7] y demostrar su gratitud, también, con la rectitud de su vida.[8]

 

Hacia la definitiva presencia de Dios

Finalmente, toda esta espiritualidad de la presencia divina, que puede perfectamente iluminar y sanar nuestra existencia terrena, bajo el signo del amor de Dios, no se agota aquí, sino que se prolongará eternamente. De hecho, sólo en el cielo podremos experimentar, verdaderamente, la presencia de Dios, tal cual es.[9]

Por eso el salmista pregunta: “Señor, ¿quién puede morar en tu tienda? ¿quién puede habitar en tu santa Montaña?”[10]

¿Cuál es el camino hacia esa presencia que no se acaba y que no tiene velos? ¿Cómo llegar al encuentro definitivo con Dios? Ante es una gracia inmensa e inmerecida que le hace exclamar al salmista: “Feliz el que tú eliges y atraes para que viva en tus atrios.”[11]

Esta gracia se actúa, podríamos decir, con los dones de Dios, con su gracia. De un modo especial, el don de la divina contemplación, la gracia de experimentar y conocer a Dios es la que nos lleva a la santidad y a la vida eterna: “Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas.”[12]

Por esto, el camino de la salvación consiste en vivir conforme al Dios cercano, imitando sus bondades, sus virtudes: “Sí, los justos darán gracias a tu Nombre y los buenos vivirán en tu presencia.”[13]

Para que todo esto sea realidad debemos aspirar siempre a dicho encuentro, desearlo, tenerlo en el centro del corazón y de todo nuestro interés. De hecho, son varios los pasajes en los que aparece este deseo ardiente de Dios, descripto como una sed arrolladora,[14] como el único anhelo que preocupa,[15] como una búsqueda ardiente,[16] como una confiada entrega ante la justicia de Dios,[17] como un deseo perpetuo.[18]

 

Oración fundamental

“Protégeme, Dios mío,

porque me refugio en ti.

2 Yo digo al Señor:

«Señor, tú eres mi bien,

no hay nada superior a ti».

5 El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡tú decides mi suerte!

6 Me ha tocado un lugar de delicias,

estoy contento con mi herencia.

7 Bendeciré al Señor que me aconseja,

¡hasta de noche me instruye mi conciencia!

8 Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré.

9 Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas

y todo mi ser descansa seguro:

10 porque no me entregarás a la muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.

11 Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha.”[19]



[1] Salmo 54/55,17.

[2] Cf. Salmo 55/56,4-5.

[3] Cf. Salmo 90/91,1-2.

[4] Cf. Salmo 111/112,7.

[5] Cf. Salmo 51/52,9-11.

[6] Cf. Salmo 91/92,2-3.

[7] Cf. Salmo 95/96,8-9.

[8] Cf. Salmo 100/101,1-2.

[9] Cf. 1 Jn 3,2

[10] Salmo 14/15,1.

[11] Salmo 64/65,5.

[12] Salmo 42/43,3.

[13] Salmo 139/140,14.

[14] Cf. Salmo 41/42,2.

[15] Cf. Salmo 26/27,4

[16] Cf. Salmo 62/63,2-4.

[17] Cf. Salmo 16/17,15.

[18] Cf. Salmo 60/61,5.

[19] Salmo 15/16.