¿Por qué se encarnó Dios?
Introducción:
En este día glorioso, llenos de amorosa ternura al ver al
Niño Dios en los brazos de su Madre santísima, conviene que meditemos, que
profundicemos el misterio, para que podamos, a lo largo del año y de nuestra
existencia, vivirlo y testimoniarlo en la fe.
Es bueno que nos preguntemos: ¿por qué Dios se hizo hombre? ¿Para qué nació como uno de los
nuestros el omnipotente Creador del Cielo y de la tierra? “Por nuestra
salvación: es decir, para reconciliarnos a nosotros pecadores con Dios, darnos
a conocer su amor infinito, ser nuestro modelo de santidad y hacernos
«partícipes de la naturaleza divina» (2 P 1, 4)” (CATIC Compendio 85).
Esta finalidad está atestiguada por el mismo nombre del Señor, ya que Jesús
significa Dios salva.
1.
Para
reconciliarnos con el Padre:
“Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada,
ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del
bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas, hacía
falta que nos llegara la luz; estando cautivos, esperábamos un salvador;
prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador. ¿No tenían importancia estos
razonamientos? ¿No merecían conmover a Dios hasta el punto de hacerle bajar
hasta nuestra naturaleza humana para visitarla ya que la humanidad se
encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado? (San Gregorio de Nisa,
or. catech. 15)” (CATIC 457).
2.
Para
que conociésemos su amor:
“"En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en
que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de Él"
(1 Jn 4, 9). "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para
que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3,
16)” (CATIC 458).
3.
Para
ser nuestro modelo de santidad:
“Él es, en efecto, el modelo de las bienaventuranzas y la
norma de la ley nueva: "Amaos los unos a los otros como Yo os he
amado" (Jn 15, 12).” (CATIC 459). En este sentido es el Camino por el cual
debemos transitar al imitar sus virtudes. De ahí que nos haya dicho que
aprendamos de Él (Cf. Mt 11,29).
4.
Para
participarnos su Divinidad:
“Tal es la razón por la que el Verbo se hizo hombre, y el
Hijo de Dios, Hijo del hombre: Para que el hombre al entrar en comunión con el
Verbo y al recibir así la filiación divina, se convirtiera en hijo de
Dios" (S. Ireneo, haer., 3, 19, 1)” (CATIC 460).
Conclusión:
Pidámosle a María santísima nos ayude a meditar en nuestro
corazón este misterio tan grande que nos ayude a transitar por el camino de la
vida puesta la confianza en el Dios infinito que tanto nos ha amado y ayudado.